Que tu cerebro sea tu mejor aliado para alcanzar el éxito.

Existe una gran diferencia en la manera de pensar entre las personas que logran cosechar grandes éxitos y aquellas que solo se limitan a subsistir y a responder a necesidades inmediatas. A través de los siglos, el ser humano ha buscado responder una de las mayores incógnitas acerca de si mismo: el verdadero poder que reside en su mente y de qué manera esto influye en el logro de su éxito y felicidad personal. Sin embargo, buscamos infructuosamente fuera de nosotros algo que siempre se encontró en nuestro interior, el secreto para vivir una vida plena y feliz. Todo aquello en lo que concentramos nuestro pensamiento termina por convertirse en nuestra realidad, por lo tanto, cada día y cada minuto de nuestra vida estamos construyendo el futuro con nuestra manera de pensar.

Cuál es tu punto de partida en tu camino hacia la realización del éxito?, que actitudes tienes y que habilidades has desarrollado, estas iniciándote o ya llevas algún tiempo en este camino?, la respuesta solo la conoces tú, pero la verdad es que sin importar en qué nivel te encuentres, tienes a tu disposición la mejor y más poderosa máquina que existe en el universo para lograr el éxito: tu cerebro.

Si de verdad quieres triunfar, es vital que entiendas y aprendas a manejar tu cerebro ya que puede convertirse en tu mejor aliado o tu peor enemigo en el camino hacia el logro de tus metas.

El Dr. Camilo Cruz, considerado uno de los escritores y conferencistas de mayor trascendencia en el campo del desarrollo personal y profesional, dice: “Tu cerebro, tu mente, es la cuna de un potencial ilimitado de aptitudes que puedes desarrollar. Ahí puedes programar tu Misión de vida, tus sueños, tus valores y principios personales, o puedes colmarla de dudas, miedos irracionales y falsas creencias acerca de ti mismo. Así que, como ves, hasta donde llegues en el juego dela vida será el resultado de todo lo que depositaste en tu mente.”

Tu comienzas a triunfar en el momento en que te despojas de todas las creencias que te limitan y empiezas a creer en ti mismo, es decir a darte cuenta de tu verdadero potencial, a reclamarlo, a aceptarlo y comenzar a utilizarlo. La respuesta a todas nuestras preguntas, la solución a todos nuestros problemas y el poder para hacer realidad nuestras metas y nuestros sueños, se encuentra en nuestra mente. Todo lo que tenemos que hacer es conocer el potencial que tenemos, hacer las preguntas y escuchar la voz de nuestro subconsciente.

Tenemos Tres Cerebros un uno.-

Paul Mac Lean, celebre psicólogo, gran estudioso del cerebro humano, definió lo que se conoce como la “Teoría de los tres cerebros”. Este concepto distingue tres niveles dentro del cerebro. Estos son el cerebro reptiliano, que compartimos con los reptiles; el cerebro límbico que nos asemeja a los mamíferos y el cerebro cortical que también han desarrollado algunos mamíferos, pero que tiene su máximo exponente en el ser humano.

Estos tres cerebros se encuentran en permanente comunicación entre ellos, son como tres computadoras biológicas interconectadas, aunque conservan sin embargo, una cierta independencia y controlan además cada uno, algunos rasgos específicos.

Cerebro reptiliano

El cerebro reptiliano es la parte más primitiva de nuestro cerebro, ubicado en la parte más profunda de la estructura cerebral, justo en el extremo superior de la espina dorsal. Se lo conoce como reptiliano porque su pensamiento es simple y se ocupa casi exclusivamente de las funciones básicas de supervivencia, del control muscular, cardiaco, respiratorio y del balance en semejanza al pequeño cerebro de los reptiles. Dirige parte de nuestro comportamiento, al cortejar, tener relaciones personales y es responsable de algunos de nuestros ritos y costumbres. Aquí se procesan los instintos básicos de la supervivencia, del deseo sexual, de la búsqueda de comida, o las respuestas agresivas y pasivas, tipo lucha o huida. Estas respuestas tienden a ser automáticas y programadas. Muchos experimentos han demostrado que gran parte del comportamiento humano, se origina en zonas profundamente enterradas del cerebro, que nos entronca con nuestras raíces, con las tradiciones, con los rituales, con nuestro atávico miedo al cambio, a lo novedoso. Nuestros prejuicios tienen su origen en ese cerebro primitivo. Este cerebro se encarga de automatizar todas nuestras respuestas, de la repetición, de la rutina, pero también de marcar nuestro territorio, de defendernos ante cualquier agresión externa.

Cerebro límbico

Aproximadamente en el centro de la masa encefálica esta nuestro segundo cerebro conocido como el sistema límbico, que está compuesto por un conjunto de estructuras, cuya función está relacionada con las respuestas emocionales, el aprendizaje y la memoria. Nuestra personalidad, nuestros recuerdos y en definitiva el hecho de ser como somos, depende en gran medida del sistema límbico. Todo lo que ocurre en el medio exterior es procesado en nuestro cerebro límbico, dándole el matiz emocional al experimentarlo. Son comportamientos mamíferos: el amor, el odio, el altruismo, el deseo, los celos, la angustia, el temor, la culpa.

El cerebro límbico, permite el clima emocional para propiciar la motivación al logro, ya que trabaja con una serie de descargas neuroquímicas que propician el impulso eléctrico para dar órdenes al cerebro reptiliano de movilizarse para efectuar el deseo, o lo que queramos alcanzar.

A la forma efectiva de alcanzar lo que nos mueve o motiva se le ha denominado “inteligencia motivacional”. Las emociones tienen un lenguaje que puede ser leído al igual que leemos un libro.

Experimentar una emoción, vivirla, sentirla, concentrarse en el cuerpo, en la emoción, permite descifrar qué es lo que se siente.

También se pueden pasar de un estado de ánimo a otro en pocos segundos. En un determinado momento podemos estar melancólicos y al recibir una buena noticia pasar a estar felices.  A estos cambios de ánimo, y el poder experimentarlos sin negarlos, se le ha llamado “Inteligencia Anímica” e “Inteligencia Afectiva” respectivamente.

Cerebro cortical

Por último, el cerebro cortical o neocortex, es el cerebro superior, el que nos distingue del resto de los animales.  El neocortex ha alcanzado en el hombre un tamaño tan grande, que debe plegarse sobre sí mismo para tener cabida dentro de nuestra cabeza. En él se encuentran las funciones más complejas, como son todos los procesos básicos de aprendizaje, memoria y razonamiento, entre otros.

Según Mac Lean, en él se desarrollan una serie de células nerviosas dedicadas a la producción del lenguaje simbólico, a la función asociada a la lectura, escritura y aritmética. Está dividido en dos hemisferios, izquierdo y derecho, y a su vez en cuatro lóbulos, cada uno de los cuales tiene funciones específicas. Los lóbulos temporales se ocupan del lenguaje y es también donde parece alojarse la memoria. También se ocupan de la audición. Lo lóbulos occipitales son los encargados de la vista y los lóbulos parietales son los que rigen nuestros sentidos.

El cerebro cortical es el que nos permite pensar, hablar, percibir, imaginar, analizar y comportarnos como seres civilizados. Recibe las primeras señales de los ojos, oídos y piel, ya que las del gusto y el olfato provienen del límbico.

En los lóbulos frontales es donde se aloja lo que denominamos inteligencia. Es aquí donde se planean y deciden nuestras estrategias. Donde pensamos lo que debemos o no hacer y cómo hacerlo.

Este nivel del cerebro es muy inestable e imprevisible. Es el cerebro creador, el que nos impulsa a emprender nuevos caminos, a inventar, a no conformarnos con lo que tenemos o lo que somos, a buscar lo novedoso.

Es la parte del cerebro que nos permite tomar un plan de acción ante cualquier hecho, es donde nacen la inteligencia intrapersonal e interpersonal, además de llevarnos hacia el próximo paso de evolución humana.

Entender nuestros cerebros y saber su funcionamiento nos ayuda a entender muchas cosas. Nos ayuda a desmontar ideas raras que nos hemos montado en la cabeza y desde el conocimiento, a poner en orden muchas situaciones, relaciones, comportamientos, actitudes, respuestas, etc.

En determinados momentos en los que nos sentimos amenazados por algo (sea real o imaginado), la amígdala (parte muy importante del cerebro límbico) activa una ruta neuronal que va directamente a la alerta, dejando “desactivado” el cerebro neocortical durante un tiempo, para tomar el límbico el control.

En palabras sencillas: cuando percibimos que algo nos amenaza, se disparan nuestras alertas, nuestros cerebros toman el poder e impiden que el cerebro racional sopese la situación, vea si de verdad es una amenaza o no y tome las decisiones más adecuadas sobre qué hacer. Si la amenaza percibida es un coche que viene a gran velocidad hacia nosotros, está muy bien que no sea necesario pararse a reflexionar si es una amenaza real o no, si es más sensato que  corramos o que nos quedemos parados, si es mejor correr hacia la derecha o hacia la izquierda. En esos momentos, nuestros cerebros  toman el control y nos salvan. Sin embargo, si la amenaza percibida es una persona que nos ha mirado mal y que parece que no le caemos bien… entonces saltan nuestras alarmas y nos ponemos a la defensiva o atacamos.

En esos casos, es sumamente necesario aprender a gestionar esas emociones, aprender a dejar que el neocortex tome de nuevo el mando sobre los otros. Y que sopese si de verdad esa persona tiene malas intenciones y qué es lo más sensato y adecuado para nosotros.

Porque quizás ese miedo que yo siento hacia mi jefe, no sólo no me está ayudando a dar lo mejor de mi, sino que me está perjudicando. Ayudar al neocortex a retomar el poder en esas circunstancias, me ayudará a relajarme, tranquilizarme y poder decir o hacer cosas que me beneficien, y así demostrar todo de lo que soy capaz.

Es muy positivo entender que en nosotros tenemos tres cerebros, que cada uno de ellos cumple una misión importantísima. Entender que en ciertas ocasiones, ante una amenaza vamos a reaccionar de una determinada manera, y que podemos aprender a controlarla si es una manera que no nos beneficia.

Que te parece, espero tus comentarios.

Tu amigo y servidor,

Roby García M.

 

 

 

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Acerca de Roberto P. García M.

Soy una persona que busca superarse cada dia y alcanzar el exito integral en la vida. De profesión Ingeniero Electronico, Master en Administración de empresas, con especialidades y diplomados en el campo de las telecomunicaciones y tambien en el Area de Liderazgo. Como muchos inicie mi carrera en varias empresas y ocupe cargos de significativa importancia. Siempre soñe con independizarme y generar mis propios negocios y alcanzar mi libertad financiera, asi que con mucho entusiamo inicie algunos negocios y termine endeudado y con mi autoestima por los suelos. Pronto me di cuenta que debia primeramente enfocarme en lo que realmente queria hacer, es decir, definir mi mision en la vida, mis prioridades, valores y todos aquellos principios realmente importantes para mi, buscar luego mi desarrollo personal y ejercer un liderazgo personal que me ayude a lograr el exito en la vida. Creo que encontre el camino y voy avanzando a paso firme. Este camino resulto ser mas fácil de lo que pense. Los frutos van en aumento y me siento en paz y armonia y con muchas ganas de dejar un legado para mi familia. Quiero sinceramente compartir contigo este camino y que juntos logremos nuestro exito personal.
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